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martes, 12 de enero de 2010

"Copia este libro"

Después de casi un mes de fiestas, viajes y de que mi ordenador superase el ataque de unos troyanos, vuelvo a redactar en este blog. Aunque sea un poco tarde, os deseo un feliz 2010.

Hace ya tiempo, en clase se habló de los derechos de autor en Internet, la licencia Creative Commons y el Copyleft. Buscando en la red informaciones que pudieran ayudarme en mi aportación al tema, recordé al abogado especializado en propiedad intelectual David Bravo, cuyas intervenciones en televisión son populares para muchos internautas. En 2005, un año que para los estándares en los que nos movemos en la actualidad ya parece lejano, escribió el ensayo Copia este libro, bajo licencia Creative Commons.


En él, trata aspectos sobre las redes p2p, la propiedad intelectual y los medios de comunicación, para explicar la legalidad del intercambio de archivos por Internet y, por tanto, desmontar la teoría que desde diversos ámbitos califica a los usuarios que comparten cultura como piratas.

En mi opinión, si tenemos la oportunidad gracias a Internet de acceder a amplios contenidos culturales y no comercializamos con ellos, sino que los compartimos, no estamos haciendo otra cosa que ampliar nuestro conocimiento (ya sea musical, cinematográfico, literario...). Es lo que hacen las bibliotecas públicas (nos dan acceso a todo tipo de libros sin que paguemos por ello), lo que hacemos cuando prestamos un libro o grabamos un CD a un amigo. Ahora, este intercambio es global y la industria cultural debería aprovechar estas nuevas posibilidades de difusión que Internet proporciona, en lugar de luchar contra unos avances tecnológicos que ya son imparables.

Os dejo con un vídeo en el que se recopilan algunas intervenciones de David Bravo en diversos programas de televisión, donde argumenta su postura a favor de la copia privada y el intercambio de contenidos por la red.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Competencias informacionales y digitales

Actualmente, en nuestra sociedad de consumo vivimos con una sobreabundancia de información. Por todos lados recibimos mensajes, contenidos, datos, etc. aunque, sobre todo, esta opulencia informativa se ha ampliado desde la consolidación de Internet como una forma de comunicación cada vez más extendida.

La información que recibimos es inmediata, de fácil acceso, fácilmente copiable y difundible. Por lo tanto, es rápida y muy frecuentemente queda obsoleta en poco tiempo. Sin embargo, para conseguir una información de calidad, es necesario realizar una búsqueda calmada y paciente, para obtener los datos más fiables.

Aquí es donde entran en juego las competencias informacionales, vitales para estar verdaderamente alfabetizados hoy. Se debe saber primero qué información se está buscando y de qué recursos hay que valerse para acceder a ella. También hay que saber encontrar los resultados que nos son relevantes, usando los mejores términos de búsqueda. Fundamental es evaluar la calidad y credibilidad de la información encontrada, así como el uso ético que se va a hacer de ella.

Estas competencias forman parte de un abanico mayor de conocimientos y habilidades que nos son necesarios para sabernos mover en una realidad cada vez más informatizada: las competencias digitales.

Entre ellas, además de las competencias informacionales, están las habilidades tecnológicas e informáticas, las competencias comunicativas y sociales, el análisis crítico de las implicaciones éticas del uso de la tecnología y los conocimientos en redes sociales.

Si no las poseemos, no podemos ser partícipes de la sociedad de la información, por lo que quedaríamos fuera del sistema político y social imperante, situándonos en el lado negativo de la brecha digital.

Esta predominancia de la comunicación digital preocupa a algunas personas, que consideran que las relaciones personales directas se están perdiendo en favor de vínculos mediados por máquinas. Una sociedad en la que la comunicación cara a cara se pierde y la rapidez y comodidad en todas las facetas de la vida predominan es la que podemos encontrar en esta película de 2008:

Esperemos que éste no sea el futuro que nos aguarde.