En la segunda sesión de presentaciones, y último día de clase, se hizo un especial hincapié en la inteligencia colectiva (la que hace que la web 2.0 funcione) y en las competencias informacionales, que parece que son el recurso más valorado por todos en esta asignatura.
Me gustó especialmente la intervención de Carmen Ana y su presentación tan elaborada. No sólo ha realizado sus entradas en el blog y en la wiki reflexionando sobre los contenidos de clase, sino que ha empleado para ello diferentes recursos de la web 2.0: Flickr (donde subió una imagen y le añadío una licencia Creative Commons), YouTube, Google Docs, Slideshare, Prusland, Picasa...
Me pareció muy buena idea, además de original, el que incluyera una presentación de Slideshare en varias de sus entradas de la wiki. Es un ejemplo de cómo no sólo conoce las herramientas aprendidas durante el curso, sino que también las sabe utilizar.
Al igual que otras compañeras, resaltó la importancia de la comunicación interpersonal y la retroalimentación, utilizada en las redes sociales y la web 2.0, que provoca que las personas se enriquezcan mutuamente. "Todos somos información", dijo en su exposición.
Rocío Moreno destacó en sus conclusiones que el trabajo de los bibliotecarios es mucho más complicado de lo que nos podíamos creer al principio del curso y que es conveniente que eliminemos la imagen tradicional de las bibliotecas, que ya no se corresponde con el concepto más actual de CRAI. Como Marina, resaltó la importancia de las competencias informacionales y digitales, añadiendo el valor de las redes sociales y de la inteligencia colectiva.
Marina, por su parte, consideró importante señalar el futuro que les espera a las bibliotecas, así como el papel fundamental en la sociedad actual de la web 2.0 y las TIC. En su presentación, señaló algunas curiosidades que había tratado en su blog. La que más me interesó, y que no había sido comentada por otros compañeros, fue la referente a las pizarras interactivas, que convierten la enseñanza en un proceso participativo y seductor para los niños y jóvenes.
La importancia del uso del Copyleft y las licencias Creative Commons fueron los temas clave de la presentación de Rafa, que se interesó por las editoriales independientes y por un nuevo tipo de espacios autogestionados que utilizan las tecnologías de la web 2.0. Me parecieron temas muy atractivos y que, personalmente, desconocía hasta ese momento.
De la presentación de Ángela destaco la referencia que hizo a la universidad virtual, ya que conozco a personas que se están beneficiando de su existencia, al poder trabajar y estudiar una carrera sin tener el agobio de la presencia física en clase.
Lo que más me gustó del trabajo de Rocío Jiménez es el hecho de que en su blog siempre refleje su opinión personal sobre los temas que trata. No se limita a exponer hechos o datos, sino que reflexiona sobre ellos, les aporta una determinada perspectiva. También fue interesante cómo puso de relieve en su presentación el cambio que la asignatura le ha aportado en cuanto a su presencia en la red. Como el resto de alumnos, ahora está en Netvibes, LibraryThing, Delicious, Twitter...
Por último, Araceli habló sobre sus entradas en su blog y en la wiki. Me resultó especialmente curioso que en su comentario sobre las bibliotecas especializadas incluyese una foto del Centro de Documentación del Agua de EMASESA, un lugar en el que realicé unas prácticas el año pasado y que mencioné en mi primer post del blog.
Como conclusión, me parece que lo más destacado de esta asignatura ha sido el tomar conciencia de que Internet es la herramienta que más nos va a ayudar en un posible futuro profesional en el mundo de las bibliotecas o de la información. Para poder manejarnos en un entorno nuevo para la mayoría de nosotros es necesario tener una competencia digital e informacional.
Ya hemos dado los primeros pasos al mantener un blog, utilizar una wiki, haber buscado en diferentes bases de datos, conocer distintas webs 2.0 y utilizar aplicaciones como Facebook o Twitter… Ahora tenemos que seguir utilizando estas herramientas y adentrarnos aún más en el mundo digital.
Me parece que este vídeo supone un buen broche final para la asignatura:
El pasado miércoles fuimos al edificio del rectorado de la Universidad de Sevilla para visitar el fondo antiguo de su biblioteca. En un primer momento se nos informó de los distintos tipos de biblioteca que se pueden encontrar en la Universidad (bibliotecas de centros, áreas o departamentos) y se nos explicó detalladamente las labores que se realizan en la Biblioteca General (préstamo interbibliotecario, catalogación, ser la sede de la dirección, etc.).
La Biblioteca General cuenta con un fondo moderno, que puede ser consultado en la sala de estudio, y con un fondo antiguo, que es el que nos interesaba. El fondo antiguo cuenta con libros impresos de más de 100 años, que son considerados bienes de interés cultural, además de manuscritos, grabados, mapas, fotos, libros facsímiles y libros especialmente destacados.
Su catálogo se comenzó en 1840 y hoy en día un 60% de sus fondos se encuentran digitalizados. Para acceder a ellos, podemos hacerlo desde la web fondosdigitales.us.es. La Universidad comenzó a reunir volúmenes desde su fundación en 1505, a través de su pequeña librería inicial, pasando por las distintas donaciones realizadas en el siglo XVIII o la incorporación de las diferentes bibliotecas de los centros jesuitas de la ciudad.
La parte más interesante de la visita se produjo al poder contemplar doce ejemplares de libros antiguos, que iban desde el siglo XV hasta el XVIII. Pudimos comprobar los distintos tipos de encuadernaciones (en pergamino, en pasta española, en piel sobre madera con encofrado o en holandesa), de grabados (calcográficos y xilográficos), de letras (humanística, la típica de Alemania, etc.)…
De entre los libros que vimos, uno de los que más me llamaron la atención fue un volumen facticio del siglo XVII con 200 relaciones de sucesos, que son el precedente de la prensa. Fue muy curioso ver cómo muchas de estas obritas son únicas y muy frágiles, puesto que por la mala calidad de su papel son muy difíciles de conservar.
También me resultó muy interesante el índice de libros prohibidos de 1632, con su portada barroca como reclamo publicitario. El modo en el que se censuraban obras o partes de obras era muy variado: se advertía con notaciones al margen, se tachaban trozos, se ponía un papel encima del texto prohibido o se arrancaban las hojas indeseables. Pudimos comprobar algunos de estos actos en varios de los libros expuestos.
El último libro que nos enseñaron es la “joya de la corona” del fondo: el segundo volumen de la Biblia de Gutenberg, de 1456. Sólo hay otro ejemplar igual en España y se encuentra en la Biblioteca Pública de Burgos. En el mundo, únicamente hay entre 20 y 30 ejemplares de esta obra.
La Biblia de Gutenberg
En esta visita me impresionó la importancia de los ejemplares conservados en esta institución y el desconocimiento que de ellos tenía hasta ese momento. En realidad, el resto de ciudadanos también desconoce la importancia de este fondo, que, además, puede ser consultado por cualquiera que desee hacerlo. Al igual que ocurre con la Biblioteca Colombina, Sevilla posee tesoros ignorados por sus habitantes.
Entre 2000 y 2004 estuve estudiando Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla y tuve la "suerte" de pasar por tres emplazamientos diferentes: el campus de Reina Mercedes, el edificio de la calle Gonzalo Bilbao y las nuevas instalaciones de la Isla de la Cartuja. Son éstas las que poseen un tipo de biblioteca más acorde con los nuevos tiempos, aunque no llega a ser un CRAI. Tanto sus virtudes como sus defectos paso a comentar a continuación.
Teniendo en cuenta que he utilizado esta biblioteca en el momento en el que abrió sus puertas (2003), y muy poco posteriormente, conozco sólo sus dos puntos de servicio: la sala de lectura (300 puestos) y la videoteca (120 puestos). Sin embargo, las dos zonas no forman parte del mismo espacio, sino que cada una posee sus propias instalaciones, con accesos diferentes, lo que las hace parecer independientes entre sí.
Además de su especializado fondo bibliográfico, videográfico y de hemeroteca, la biblioteca de la facultad dispone de recursos electrónicos sobre cinematografía y periodismo, un diccionario temático de cine, una revista de cine online propia, otra de publicidad, la fototeca de la Facultad y tutoriales sobre los servicios de la biblioteca, los recursos electrónicos y las competencias informacionales. Todos estos servicios no estaban disponibles en la época en la que yo hacía uso de la biblioteca y los he descubierto navegando por su web.
Toda esta información proporciona más riqueza en el conocimiento de la que yo pude obtener en su momento, por lo que se demuestra que los contenidos web cada vez son más tenidos en cuenta en la educación universitaria o, por lo menos, en la educación sobre comunicación. También es una prueba del cambio tan rápido que en muy pocos años se ha producido en cuanto al uso de los recursos digitales, puesto que antes siempre se recurría a los libros a la hora de encontrar información o elaborar trabajos y tanto la web de la facultad como de la biblioteca estaban infrautilizadas.
Otra novedad con respecto a mi época de estudiante allí es la oferta de una asignatura de Libre Configuración llamada “Competencias en Información en Comunicación”, que los responsables de la biblioteca imparten a través de la WebCT. Asimismo, realizan cursos para dar a conocer a sus usuarios el funcionamiento del centro y sus servicios, así como cursos sobre bases de datos y fuentes de información en Internet. Las labores del personal bibliotecario se extienden, así, hasta el campo de la formación y no sólo son vistos como meros ayudantes en la búsqueda de información de los usuarios.
Como en cualquier biblioteca universitaria, existe el servicio de préstamo a domicilio para los estudiantes, profesores e investigadores, en este caso, de la Universidad de Sevilla. Desde cualquier lugar con conexión a Internet se tiene acceso al Catálogo Fama, el catálogo colectivo de la Universidad de Sevilla. También se accede a Dialnet, el portal de difusión de la producción científica hispana. Desde la web de la biblioteca de la Universidad de Sevilla se ofrece el acceso a las bases de datos en red de esta biblioteca universitaria, para lo que es necesario ser Usuario Virtual de la universidad.
Por ser Usuario, se puede tener acceso a una cuenta personal en la web, por la que pueden reservar libros, renovar préstamos, consultar el Catálogo Fama, consultar el MetabUScador de la Universidad, solicitar la compra de un documento… un servicio muy similar al que podemos encontrar en la Olavide.
El personal varía dependiendo de si se acude a la sala de lectura o a la videoteca, y parece que no tiene relación entre sí. De todas formas, en ambos casos puede ser consultado en la propia sala de lectura o videoteca, a través de teléfono o de correo electrónico. En la web de la biblioteca existe un formulario de consulta, exclusivo para la comunidad universitaria, en el que realizar preguntas a los responsables de la misma.
En resumen, la biblioteca posee cada vez más recursos, muchos de ellos online, lo que la hace un lugar idóneo no sólo para el estudio o la investigación, sino también para el ocio de sus usuarios (por sus muchos documentos audiovisuales y musicales).
Tradicionalmente, las bibliotecas han sido vistas sólo como un lugar donde se almacenan libros para que la gente los consulte. A los bibliotecarios, por su parte, el tópico los retrata como personas grises y metódicas que simplemente proporcionan el libro que el usuario les pide.
En este sentido, resulta simpático comprobar como en un programa tan popular como Barrio Sésamo se reafirman estas ideas:
En el video vemos cómo el bibliotecario dice que en la biblioteca sólo se pueden conseguir libros, pero ¿por qué no puede tener también galletas o leche? Si el usuario lo demanda, ¿por qué no proporcionárselo?
En la actualidad, las bibliotecas no son sólo un espacio para la consulta de información, sino que cada vez más se piensa en ellas como en un lugar de intercambio de ideas y comunicación. Las nuevas tecnologías hacen que el modelo representado en Barrio Sésamo quede obsoleto.
El siguiente video nos presenta una reflexión sobre lo que puede ser la biblioteca del futuro en el Reino Unido, pero que puede ser extrapolable al resto de países de nuestro entorno:
Según dice un testimonio en el video, en la actualidad para realizar una investigación se empieza buscando en Google, para luego continuar con una búsqueda más específica también centrada en Internet y acabar en la consulta de libros y otras publicaciones. La biblioteca como simple depósito de libros queda relegada, de esta forma, a último eslabón de una cadena de búsqueda de información.
Pero Internet no es sólo una herramienta de búsqueda, sino también de participación. El propio usuario contribuye a crear la información que fluye en la red. Esta información es fruto de los procesos comunicativos que se dan entre los usuarios, por lo que el diálogo y la puesta en común de ideas se convierten en elementos clave en la construcción del conocimiento.
Si concebimos las bibliotecas como unos lugares de acceso libre y democrático a la información, debemos tener en cuenta estas nuevas formas de comunicación que han surgido. De este modo, las bibliotecas deben convertirse en espacios para el libre intercambio de ideas y conocimientos. Tienen que abandonar su imagen de lugares frios y serios, para convertirse en sitios en los que pasan cosas, donde la gente conversa, trabaja, se divierte, juega... y donde hay espacios para escuchar música, ver cine, tomar café y ... ¡comer galletas!
El usuario es el auténtico protagonista de esta nueva biblioteca, puesto que son sus necesidades las que son satisfechas y no al contrario. La interactividad, el diálogo, la sensación de comunidad que proporciona un espacio de las características arriba descritas ayuda a potenciar a la propia institución, que pasa a ser vista como una entidad enriquecedora de los valores democráticos.
Aunque pueda parecer lo contrario, el papel del bibliotecario no desaparece en este nuevo concepto de biblioteca, ya que él es el encargado de organizar la información, de catalogarla, de ponerla a disposición de los usuarios, de organizar actividades, proponer temas de debate, animar a la participación ciudadana...
El futuro de las bibliotecas, que en un principio podía ser considerado pesimista debido al auge de lo digital, se transforma ahora en una serie de posibilidades de comunicación entre los usuarios. La biblioteca se convierte, pues, en un espacio multidisciplinario, abierto, transparente y dinamizador de las distintas propuestas culturales de la zona en la que se encuentre. Un lugar al que, desde luego, apetece acudir.
Las tareas de una biblioteca universitaria como la que utilizamos en la Pablo de Olavide no varían desde hace años: se recogen peticiones, se solicitan libros a las editoriales, se reciben, se catalogan, se registran los ejemplares y se colocan en su estantería correspondiente.
Lo que ha cambiado sustancialmente es la manera en la que esas tareas se realizan en la actualidad. La informática se ha vuelto una herramienta indispensable en todas las fases del proceso que se requiere para que un libro, o cualquier otro material disponible en una biblioteca, llegue a sus usuarios.
Así, las peticiones se realizan por e-mail, la catalogación se realiza a través de un programa informático (Millennium), los registros disponibles aparecen en la web de la biblioteca y los usuarios tienen su propia zona en dicha web para renovar sus préstamos, reservar materiales o valorar los ejemplares consultados.
Según se nos informó en la visita, cada año se van implementando elementos en la web y en las propias instalaciones de la biblioteca para automatizar y agilizar determinados procesos. De este modo, los préstamos y devoluciones ahora pueden realizarse a través de dispositivos colocados cerca del mostrador de recepción, sin necesidad de contar con los empleados del centro. Otro ejemplo pueden ser las pegatinas con chip antirrobo, que facilitan el trabajo del bibliotecario, ya que no necesita utilizar diversos sistemas para tener controlados los ejemplares.
Cada vez más, se van añadiendo funciones de web 2.0 al portal de la biblioteca, por lo que los usuarios pueden dar valoraciones y, próximamente, hacer comentarios sobre los materiales que consultan. Además, se está trabajando en el préstamo consorciado con otras universidades de Andalucía, para que el acceso a la información por parte de los usuarios sea aún más amplio. Para ello, se pretende utilizar otro producto de la empresa creadora de Millennium (Innovative Interfaces) llamado INN-Reach .
Esta visita, por tanto, nos ha mostrado cómo se trabaja informáticamente en una biblioteca universitaria, la dificultad de la gestión de determinados recursos (como las revistas electrónicas) y la relación cada vez más fluida que tienen las bibliotecas universitarias entre sí y con sus usuarios.
Antes de comenzar el curso de Biblioteconomía y, con él, las reflexiones de este blog, me gustaría comentar mis experiencias en el área de las bibliotecas y la información. Hasta el mes de julio, estuve trabajando en el Centro de Documentación del Agua de EMASESA, en el que catalogué ejemplares a través del programa informático AbsysNET. Los registros que iba introduciendo, aparecían en el OPAC (o catálogo en línea) de la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía.
Me di cuenta de que hasta entonces, todos los libros que poseía el centro de documentación eran como si no existiesen para la mayoría de los ciudadanos, puesto que si alguien estaba interesado en alguno de ellos no podía localizarlo fácilmente en nuestra sede. Hasta ese momento, el catálogo del fondo documental sólo se encontraba en una tabla Excel enlazada desde la web de la empresa.
Gracias al uso de una herramienta informática específica de gestión bibliotecaria, las personas interesadas en un libro de una temática tan especializada como la gestión del agua o la ingeniería hidráulica, podrían encontrarlo tan sólo accediendo al catálogo de la Red de Bibliotecas.
Sin embargo, este es sólo un primer paso en el acceso a la información de este centro documental, puesto que existen otras muchas formas con las que poder conectar con el público interesado en sus temas. Espero que el curso que ahora comienza me ayude a descubrir cuáles son las más apropiadas y cuál es el mejor uso que puede hacerse de ellas.